LA EDAD DE LOS METALES Y LA ESPADA

La verdadera atracción de las armas afiladas es que una espada o una daga o un cuchillo permiten al propietario tocar historia. A través de esta sección intentaremos dar una perspectiva distinta al viaje de la humanidad a través de la historia, marcada por el desarrollo de las técnicas para la fabricación de espadas, siendo nuestro cometido, intentar dar un orden cronológico a este desarrollo del mundo de las armas afiladas.

Gebel el-Arak, made of ivory-handled flint.

Gebel el-Arak, made of ivory-handled flint.

Las armas son casi tan antiguas como la propia existencia humana. En las etapas más evolucionarias, es probable el uso de materiales preparados para manejar con la mano, como huesos, madera y piedra, simplemente usando una extraña pieza que se encontrase como arma arrojadiza y así golpear a su enemigo. El desarrollo de estos instrumentos le permitieron modernizar los materiales puros utilizados, en otro tipo de compuestos que se amoldaban más a sus fines, inicio de la creación de componentes como el bronce o el hierro.

El desarrollo de las técnicas para trabajar el metal, se cree que empezó en Mesopotamia del 3500 al 3000 a.C., siendo los primeros minoicos los pioneros en la creación de instrumentos de oro, plata o cobre. El cobre había sido utilizado para hacer armas (dagas largas), pero la fortuna o el diseño fue lo que llevo a la mezcla del estaño con el cobre, dando lugar a la creación del primer lingote de bronce. El descubrimiento del bronce y su idoneidad para fundir dio un cambio significativo, que promovieron la creación de hojas fuertes de verdadera longitud, llegando a fabricar hojas de bronce fundido de 75 a 90 cm de longitud, siendo un material con resistencia elástica elevada y que ofrecía una resistencia considerable al daño y la corrosión. La forma de estas primeras espadas de bronce empezaron a cambiar, añadiéndose una varilla central para mantener la máxima rigidez al dar la estocada.

No obstante, aunque gracias al bronce se hicieron eficientes armas, estas no eran tan duras como un guerrero desearía. Podrían ser afiladas, pero ese afilado filo se perdía rápidamente lo que producía el inconveniente de estar constantemente volviendo a afilarlo, sin ser suficientemente duro para mantener ese filo.

Durante el tercer o segundo milenio antes de Cristo, razas migratorias, conocidas hoy como Gente del Mar, aparecieron en Europa. Estos invasores hicieron varias innovaciones en las armas de la época, elaborando un arma de doble filo con una punta fuerte para que pudiera usarse de las dos maneras, lo que condujo a una complejidad a la hora de su construcción, realizando una ranura especial en la espiga en la que el hombro (o parte posterior) de la hoja podía ajustarse perfectamente. Del mismo modo, se hizo necesario cubrir la empuñadura con un material como madera o hueso para proporcionar una cubierta de empuñadura decente en la batalla.

En torno al año 1280 a.C. la tecnología del hierro empezó a desarrollarse sobre Oriente Próximo, alcanzando Europa sobre el 1200 a.C. La introducción del hierro trajo más cambios a la construcción de espadas, siendo los hititas, entre el año 2000 y el 1500 a.C., los responsables del gran avance tecnológico en lo que a la fundición del hierro se refiere. Este desarrollo y uso de las armas de hierro, permitió a los asirios armar a más hombres de forma más barata, lo que les condujo en el año 665 a. C., al control de la zona desde la frontera del sur de Egipto, a través de Palestina, Siria y mucha parte de Asia Menor, hasta el Golfo Pérsico en el sudeste. A ellos es atribuida con frecuencia, el haber desarrollado la espada que conocemos hoy.

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